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Entradas

Borges y Shoshani.

Siempre que como pizza con roquefort me acuerdo de la historia que me contó un Mozo retirado (tengo que confesar que me costó esta frase, ya que no sabía si poner mozo o ex mozo ¿Un mozo sigue siendo mozo después de que se retira? ¿Queda definida su personalidad, como la de un doctor, un atleta o un asesino? no lo sé) bastante avejentado, mientras le ofrecía una copia de mi novela en una plaza de Montevideo (no recuerdo la plaza, no conozco bien Montevideo, es una ciudad que me da cierta sensación de seguridad y cuando voy me gusta entregarme a ella, así que me gusta deambular, no me importa saber en qué calle estoy, por dónde voy o en qué plaza estoy ofreciendo mi novela). Mirando mi libro me contó que su relación con la literatura era extraña, que en su más temprana juventud trabajaba en un café de la ciudad vieja, y "un día cualquiera de verano" (así me lo dijo él, "un día cualquiera") entró en el establecimiento Jorge Luis Borges, que aunque sudoroso, portaba …
Entradas recientes

Biblioteca

Juan Alberto Santamarina se preguntaba, con el libro en las manos, parado en esa hermosa librería, mediana y abarrotada, si debía comprarlo o no. Se preguntaba, porque aunque le encantaban los libros y gastar dinero en ellos nunca le importó, ya eran varias las bibliotecas que, por diferentes motivos, había tenido que dejar olvidadas. Libros leídos, libros por leer, nuevos y usados, títulos raros y comunes. Los compraba, los ordenaba con esmero, y después tenía que despedirse de ellos.      Superficialmente, se decía que ese ejercicio de renuncia a algo con lo que había tenido tanta relación, lo hacía más fuerte. En el fondo, le dolía y los extrañaba. Ella, en su casa, dónde él había dejado parte de su ultima biblioteca al salir solo con lo puesto cuando ella ratifico su decisión de separarse de él, le dijo un día muy sabiamente: "Una reconciliación de ambos sentimientos es lo adecuado, reconocer la falta y avanzar con fuerza, continuar el movimiento".       Y mientras…

Florecieron las acacias.

Me venía deprimiendo la lluvia, y el frío, pero florecieron las acacias, y ahora frente al fondo gris hay un manchón amarillo, brillante,

Capítulo perdido de "Vuelta de campana" .

Este capítulo, junto con otros dos, fue eliminado en la edición final de Vuelta de campana. La novela con todos los capítulos se titulaba "Nodo".  

Título: El Absoluto. Por: Samuel O'Hare. Traducción: Héctor Baptista. Terminado: Boston, 26 de Noviembre, 1976.
Estoy en el espacio y espero en el tiempo.
Continuidad
El tiempo pasará, mientras corre y se esconde bajo los poros y por los recuerdos. Atento, expectante, ávido de atención, pendenciero si se encuentra en el olvido. El tiempo, horas imaginarias, presión de un final, certero y, aunque lo sepamos, sorpresivo.
El espacio permanecerá, en la mente de los que se quedan y en la historia de los que se fueron. en la visión constante y en la estacionaria (léase papel). Fijo, manipulable, orgulloso medio de sonido, sabiéndose necesitado y poderoso. El espacio, yardas relativas, crees, que cuanto más, mejor.
El tiempo y el espacio, unidades engañosas contundentes en su posición de vitalidad, rivales si se encuentran en desbalance (posible y frecue…

Un pozo lleno de amor.

Sentir la necesidad de recibir amor y sentir la necesidad de darlo, son sentimientos iguales en su naturaleza, ya que ambos son un potencial que no se está realizando, un propósito que no se está cumpliendo (Ojo con el potencial desperdiciado, porque genera ansiedad, preocupación y miedo). Parece que son dos sentidos opuestos, dar y recibir, pero es una trampa del lenguaje, dar y recibir son términos que pertenecen a un espacio temporal, a una construcción del lenguaje, y en el plano en el que se genera el amor no existen. Así que si sientes que necesitas recibir amor, dalo, y si lo quieres dar, aprende a recibirlo, tus necesidades serán igualmente cubiertas. El amor que se da o se recibe no tiene dueño, parece que si, parece que se lo estás dando a un individuo en particular por algo en particular, o viceversa, pero no, todo el amor va a un gran pozo, un pozo infinito, donde todos estamos conectados, donde todo, está conectado, es la raíz de todo. Somos todos canales al pozo, y el am…

¿Frío?

- ¿Se puede enamorar uno de alguien por las fotos que toma? 
- Pues claro. 
- ¿No es frívolo eso? 
- Frívolo es enamorarse de un culo, de una teta o de una chota, de la plata o hasta de la religión, pero si te enamoras de sus fotos, de como baila, de como escribe o de hasta como cocina, te estás enamorando de varias partes de esas persona. Te enamoras de sus tiempos, de su criterio, de su personalidad, de su habilidad, de lo que quiere transmitir al mundo y de lo que le quiera dar al otro, son todas excelentes razones para enamorase de alguien. 
- Pues esta me encanta. 
- Pa lante no ma, quién quita que te esté esperando.

- ¿Qué pasa cuando escribes en la playa?

- ¿Qué pasa cuando escribes en la playa?
- Pasa que a través de tus sentidos percibes al mismo tiempo belleza, balance, fuerza. Hay sabor en el aire, olores de abundancia, el sonido es armonioso y acogedor, tu cerebro está lleno y satisfecho, no tiene la búsqueda del hambre, y escribir es tener hambre, entonces es muy poco lo que puedes hacer. Te aparecen palabras como plenitud, satisfacción, frondosidad, palabras que por sí mismas son historias y no necesitan desarrollo. En la playa no se escribe mucho, en la playa se coge, se ama, se camina, se juega, pero es difícil escribir. Si quieres escribir con el mar lo tienes que ver, pero no sentir, entonces si, se despierta el deseo, las ganas de estar ahí, puedes escribir mucho, muchísimo, sobre la belleza inalcanzable, sobre el amor no correspondido, sobre aguantarse las ganas de nadar, correr en la arena, extrañar un amor, buscarlo, escribes viéndolo de lejos o teniéndolo cerca pero no disfrutándolo. En la playa no se escribe.

1.

El hombre, de vista ya vivido, comenzó la escena con el comentario,"bien ahí, bancando", llevaba bombacha y boina de fieltro, alpargatas y camisa de lana. Su comentario aludiendo al hecho, bastante ridículo para el ojo capitalista, de tener un puesto de libros abierto en una calle en la que circulan tres personas por hora, en un pueblo bastante desierto. Día soleado de otoño en el sur, pero no tanto. Al final de la calle se puede ver el mar. Continuó el hombre, "una vez bajo un ombú el mestizo Silva, hijo de negro y mulata, me contó cómo aprendió a leer y escribir, trabajaba en una estación de ferrocarril por el cerro largo, y le llegaban a la estación de tren, dónde trabajaba, las cajas de Europa, él las descargaba y las acomodaba en el carro, agarraba un palito y copiaba en la tierra los dibujos que estaban en la madera, la primera palabra que aprendió fue Montevideo, el patrón un día lo vio en esa y le dijo, si quiere aprender le enseñamos en la casa grande, y …

Movimiento.

Este mundo es el final de todos los mundos, esta realidad es lo que queda después de todas las otras realidades, y acá todo nace de algo y continúa, y nada termina, todo se transforma en algo, nada se destruye, el final es un proceso, lo que queda de la inteligencia infinita es el movimiento.

El profeta Eugenio Blanco.

En su obra Eugenio Blanco era Autobiográfico y Futurista.      Su metodología de trabajo era siempre la misma: se imaginaba a sí mismo y al mundo dentro de diez o veinte años, y escribía una obra que transcurría durante ese tiempo. Dotado de una gran imaginación, no eran ni pocas ni comunes las situaciones en las que imaginaba a su alter ego venidero. Pero como todo futuro, aunque sea imaginario es una extensión de su base presente, sus proyecciones tampoco se alejaban tanto de alguna de las posibilidades que podrían suceder.      Al leer sus textos no era obvio que fuera él el protagonista, es más, solo un puñado de los pocos conocedores de su obra, y su amada Alejandra Villanueva, primera novia y secreta lectora de la obra de Eugenio, podían hacer esta relación de manera directa.      Con ventas modestas pero firmes Eugenio se podía mantener en el mercado, y vivir modestamente de la literatura, sumando trabajos esporádicos como albañil en casas de conocidos. Eugenio era há…

La educación del pequeño hombre.

Publicada originalmente junio 23, 2015. 
     El pequeño hombre encontraba que estar en su cabeza acompañado de un libro, era el mejor estado posible. Por algunos periodos era la música la compañera designada, pero el destino parecía conspirar en contra de esto, uno tras otro le robaban el dispositivo de turno, le robaron el walkman, el discman y el ipod, nunca le robaron un libro. Cualquier excusa era valida para realizar este estado de encuentro consigo mismo, porque lejos de hallarse alejado de la realidad, se encontraba mejor acompañado en esta.
     Desde afuera podría parecer que el pequeño hombre no tenía nada para hacer, que perdía su tiempo en una espera sin sentido, en viajes ridículamente largos, quién toma dos autobuses cuando puede tomar uno. Esperaba a sus amigos mientras hacían sus trámites, esperaba a su novia mientras estaba en clase, esperaba a su madre mientras estaba en el médico. Una espera afuera era una vacación adentro. Su cabeza y las lecturas.
     Así el pe…

Mi hamaca espacial.

Descubrí que mi hamaca tiene una función que me permite viajar al espacio. No es joda, la descubrí en el momento justo, estaba a punto de sentir una pesadez inconmensurable, algo muy parecido a la tristeza, cuando todo lo contrario comenzó a ocurrir. La hamaca de apoco se fue alivianando y los bordes de la misma me encerraron tal oruga en formación de crisálida. Sentí como se salía de los ganchos, y de apoco seguía elevándose. Lejos de sentir pánico, me cubrió la emoción que antecede el viaje a un lugar conocido, seguro y agradable. Escuché afuera las copas de los árboles, estaba ya a una altura considerable, cuando de repente dio un jalón magistral y me sentí viajando a mucha velocidad, lo sentía en el estómago, en las extremidades, en la cabeza solo por un segundo ya que nunca me faltó el oxigeno, y de repente percibí el cambio de luz, afuera oscurecía. Ya jugado me atreví a abrir mi coraza de tela y vi, sorprendido, las estrellas, al notar que podía respirar asomé la cabeza y vi a …

Amar a una mujer.

Publicado originalmente 9 / 2/ 2015.

Mira, yo te digo cómo es para mí, pero no quiero huevadas, y no quiero que me juzgues. Primero que todo amor no como una figura platónica, indefinible y abstracta. Amor como un paso más de querer, cómo una mezcla entre deseo y enfermedad, justo en el medio, y sin futuro. Amor como la capacidad de un ser humano de olvidarse que está presente y enfocarse en el otro. Amar así a una mujer desnuda, mejor aún, amar así a una mujer con ropa y desvestirla, y estando amándola tanto, que ella siente que ya no hay otro, que está ella y nadie más, entonces se deja, porque los otros en tu cuerpo son una molestia, pero otro que no es otro sino el espejo de tu deseo es otra cosa, así que se deja, se deja que le agarres las nalgas por sobre el pantalón, que le aprietes los senos, que la muerdas dónde hay piel, no es una cuestión de fuerza, es una cuestión de firmeza. Muestra que puedes con ella, no que la puedes dominar, sino que la puedes contener, si haces eso …