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- ¿Qué pasa cuando escribes en la playa?

- ¿Qué pasa cuando escribes en la playa?
- Pasa que a través de tus sentidos percibes al mismo tiempo belleza, balance, fuerza. Hay sabor en el aire, olores de abundancia, el sonido es armonioso y acogedor, tu cerebro está lleno y satisfecho, no tiene la búsqueda del hambre, y escribir es tener hambre, entonces es muy poco lo que puedes hacer. Te aparecen palabras como plenitud, satisfacción, frondosidad, palabras que por sí mismas son historias y no necesitan desarrollo. En la playa no se escribe mucho, en la playa se coge, se ama, se camina, se juega, pero es difícil escribir. Si quieres escribir con el mar lo tienes que ver, pero no sentir, entonces si, se despierta el deseo, las ganas de estar ahí, puedes escribir mucho, muchísimo, sobre la belleza inalcanzable, sobre el amor no correspondido, sobre aguantarse las ganas de nadar, correr en la arena, extrañar un amor, buscarlo, escribes viéndolo de lejos o teniéndolo cerca pero no disfrutándolo, en la playa no se escribe.
Entradas recientes

1.

El hombre, de vista ya vivido, comenzó la escena con el comentario,"bien ahí, bancando", llevaba bombacha y boina de fieltro, alpargatas y camisa de lana. Su comentario aludiendo al hecho, bastante ridículo para el ojo capitalista, de tener un puesto de libros abierto en una calle en la que circulan tres personas por hora, en un pueblo bastante desierto. Día soleado de otoño en el sur, pero no tanto. Al final de la calle se puede ver el mar. Continuó el hombre, "una vez bajo un ombú el mestizo Silva, hijo de negro y mulata, me contó cómo aprendió a leer y escribir, trabajaba en una estación de ferrocarril por el cerro largo, y le llegaban a la estación de tren, dónde trabajaba, las cajas de Europa, él las descargaba y las acomodaba en el carro, agarraba un palito y copiaba en la tierra los dibujos que estaban en la madera, la primera palabra que aprendió fue Montevideo, el patrón un día lo vio en esa y le dijo, si quiere aprender le enseñamos en la casa grande, y …

Movimiento.

Este mundo es el final de todos los mundos, esta realidad es lo que queda después de todas las otras realidades, y acá todo nace de algo y continúa, y nada termina, todo se transforma en algo, nada se destruye, el final es un proceso, lo que queda de la inteligencia infinita es el movimiento.

El profeta Eugenio Blanco.

En su obra Eugenio Blanco era Autobiográfico y Futurista.      Su metodología de trabajo era siempre la misma: se imaginaba a sí mismo y al mundo dentro de diez o veinte años, y escribía una obra que transcurría durante ese tiempo. Dotado de una gran imaginación, no eran ni pocas ni comunes las situaciones en las que imaginaba a su alter ego venidero. Pero como todo futuro, aunque sea imaginario es una extensión de su base presente, sus proyecciones tampoco se alejaban tanto de alguna de las posibilidades que podrían suceder.      Al leer sus textos no era obvio que fuera él el protagonista, es más, solo un puñado de los pocos conocedores de su obra, y su amada Alejandra Villanueva, primera novia y secreta lectora de la obra de Eugenio, podían hacer esta relación de manera directa.      Con ventas modestas pero firmes Eugenio se podía mantener en el mercado, y vivir modestamente de la literatura, sumando trabajos esporádicos como albañil en casas de conocidos. Eugenio era há…

La educación del pequeño hombre.

Publicada originalmente junio 23, 2015. 
     El pequeño hombre encontraba que estar en su cabeza acompañado de un libro, era el mejor estado posible. Por algunos periodos era la música la compañera designada, pero el destino parecía conspirar en contra de esto, uno tras otro le robaban el dispositivo de turno, le robaron el walkman, el discman y el ipod, nunca le robaron un libro. Cualquier excusa era valida para realizar este estado de encuentro consigo mismo, porque lejos de hallarse alejado de la realidad, se encontraba mejor acompañado en esta.
     Desde afuera podría parecer que el pequeño hombre no tenía nada para hacer, que perdía su tiempo en una espera sin sentido, en viajes ridículamente largos, quién toma dos autobuses cuando puede tomar uno. Esperaba a sus amigos mientras hacían sus trámites, esperaba a su novia mientras estaba en clase, esperaba a su madre mientras estaba en el médico. Una espera afuera era una vacación adentro. Su cabeza y las lecturas.
     Así el pe…

Mi hamaca espacial.

Descubrí que mi hamaca tiene una función que me permite viajar al espacio. No es joda, la descubrí en el momento justo, estaba a punto de sentir una pesadez inconmensurable, algo muy parecido a la tristeza, cuando todo lo contrario comenzó a ocurrir. La hamaca de apoco se fue alivianando y los bordes de la misma me encerraron tal oruga en formación de crisálida. Sentí como se salía de los ganchos, y de apoco seguía elevándose. Lejos de sentir pánico, me cubrió la emoción que antecede el viaje a un lugar conocido, seguro y agradable. Escuché afuera las copas de los árboles, estaba ya a una altura considerable, cuando de repente dio un jalón magistral y me sentí viajando a mucha velocidad, lo sentía en el estómago, en las extremidades, en la cabeza solo por un segundo ya que nunca me faltó el oxigeno, y de repente percibí el cambio de luz, afuera oscurecía. Ya jugado me atreví a abrir mi coraza de tela y vi, sorprendido, las estrellas, al notar que podía respirar asomé la cabeza y vi a …

Amar a una mujer.

Publicado originalmente 9 / 2/ 2015.

Mira, yo te digo cómo es para mí, pero no quiero huevadas, y no quiero que me juzgues. Primero que todo amor no como una figura platónica, indefinible y abstracta. Amor como un paso más de querer, cómo una mezcla entre deseo y enfermedad, justo en el medio, y sin futuro. Amor como la capacidad de un ser humano de olvidarse que está presente y enfocarse en el otro. Amar así a una mujer desnuda, mejor aún, amar así a una mujer con ropa y desvestirla, y estando amándola tanto, que ella siente que ya no hay otro, que está ella y nadie más, entonces se deja, porque los otros en tu cuerpo son una molestia, pero otro que no es otro sino el espejo de tu deseo es otra cosa, así que se deja, se deja que le agarres las nalgas por sobre el pantalón, que le aprietes los senos, que la muerdas dónde hay piel, no es una cuestión de fuerza, es una cuestión de firmeza. Muestra que puedes con ella, no que la puedes dominar, sino que la puedes contener, si haces eso …

Su diario.

En su diario el hombre escribió: "Estoy con ella pero pienso en ti, todavía me duele que lo eligieras a él". Entonces decidió que se lo iba a decir, y agarró su teléfono, y le escribió un whatsapp, pero no se lo mandó.

Exageración.

- ¿Tenías que renunciar? - No tenía otra opción. - Pero no dices que ella te engañó, te maltrató, que era una perra, lo dices todo el tiempo, ella era una perra, eso es lo que me dices. - Lo era. - ¿Entonces? - Pero, ¿qué es lo que te pasa? ¿nunca amaste a alguien? nunca amaste tanto que dejaste de sentir que eras algo, que tu cuerpo ya no estaba, que habitabas en el otro. - Aparentemente no, porque no lo entiendo y me parece una exageración. - Bueno si alguna vez te pasa vas a ver que cada vez que veas a esa persona vas a sentir que es tu brazo el que está del otro lado, que es otro cuerpo pero es tu cuerpo, extrañas no a otra persona, extrañas una parte de ti. - Pero era una perra. - Claro, yo también era esa perra, y eso es a lo mejor lo que me molesta, que obligaron a esa parte de mi a ser algo que yo no quería. Es como que te hacen engañarte a ti mismo. - Me parece una exageración, uno siempre es uno, si te entregas así no es otra cosa más que debilidad y me …

Campo.

- Que rico amor, hueles a motosierra. - Y... te pone cachonda porque sabes que coges calentito. - ¿Me vas a dar? - Es lo único que quiero hacer, darte.

Presentación de "Vuelta de campana".

Presentación de la novela "Vuelta de campana", a cargo del Prof. Néstor De La Llana. 

El sol.

Ella se sentaba frente a mi, en el mismo escritorio.      Mis escritorios estaban en forma de ele. El cuarto era un cuadrado, cuando entrabas a la izquierda estaba el escritorio pequeño contra la pared en la esquina, el grande paralelo a la pared de la puerta, se me creaba así un pequeño nicho de felicidad, en el que me sentía protegido para adentrarme en las profundidades y la soledad absoluta. La pared frente a la puerta tenía una ventana con vista a la montaña, así que me podía quedar sentado por horas trabajando con una vista espectacular.      Ella se sentaba frente a mi, traía una silla y sin preguntar tiraba sobre la mesa todo tipo de cosas que utilizaba para hacer sus collares; piedras de todo tipo y tamaño, reales, de plástico, tiras de colores, pedazos de telas, dijes de oro y plata, pedacitos de metales, corales, todo tipo de pucas, cierres e hilos, llegaba con un montón de frascos y los volteaba en el escritorio, sin decir palabra, algunas cosas saltaban sobre lo…

El sueño.

Así,
como mi cuerpo duerme,
en esta vida que parece real,
y los sueños,
(que salen de otra parte de mi,
que ve otras cosas,
se comunica de otra manera,
y accede a otra realidad)
me hablan y me ayudan a ver el camino;
Así,
mi alma duerme,
en este sueño que se llama vida,
y los otros,
(que salen de otra parte de mi,
que ve otras cosas,
se comunica de otra manera
y accede a otra realidad)
me hablan y me ayudan a ver el camino.
Así,
pienso:
si tu eres mi sueño,
yo soy el tuyo.
Y si soy un sueño
soy un medio,
como tu eres un medio,
ambos parte de la misma voz,
instrumentos de la misma orquesta.  
Así,
saberse parte, pieza, ilusión.

Las tres publicaciones de Samuel Schuberstein.

Marte.

Estaba muy tranquilamente vendiendo libros un hermoso día de invierno. Recuerdo que hacía mucho frío y que había mucho sol, y recuerdo que había almorzado un excelente pescado frito con arroz blanco y papas fritas del restaurante de los peruanos.      La feria estaba vibrante y llena, gente comprando, canjeando, vendiendo, ese día me parece que hicimos entre todos casi cien metros de mesones con libros. Un día radiante. Hacia el final de la tarde se me acerca un hombre, unos cuarenta años, vestido casual con ropa de buena calidad, en tonos marrones y verdes, limpio, y tengo está conversación: - Buenas señor, puede levantar lo que quiera. - Gracias. Disculpe, noto que tiene usted un acento que no es de acá, ¿De dónde es usted? - Si, así es, soy de Venezuela. - Ha mire usted que lindo, un viajero.      Su acento era neutro, era como hablar con alguien que está haciendo un gran esfuerzo por hablar correctamente. Está vez habló él primero: - Yo también soy un viajero, estoy …

Fragmento de Vuelta de campana.

"Soñar en ganar no es ganar.
     Miguel Perrineau se estira en la cama doble, disfrutando del espacio extra que le otorga la ausencia de su esposa. Seguro que ya se tomó medio termo de mate y tiene el traje de baño puesto bajo el vestido celeste, si me deja, le voy a hacer el amor. Están alejados. Todavía la pretende y desea como el primer día que la tuvo.
     La clara oscuridad deja percibir los objetos sin imponer su presencia. Unos minutos más no importarán, está de vacaciones. Contempla una paja, el pensamiento se desecha por la falta de estímulo.
     Le cuesta abrir los ojos, rastros de sueño que agregan peso a la piel y restan fuerza a la voluntad. Le molesta la remera, fue un error dormir con ella. Estira, sin mucho esfuerzo, los dedos de los pies. Boca abajo con dos almohadas, una sosteniendo la cabeza, otra apresada por el brazo izquierdo. Podría haber estado así por horas si no se hubiera cuestionado, ahora tiene que levantarse; si vas a hacer algo, q…