Sí , ya sé, gracias.

Sol
otoño
concurso de pintura al aire libre
1,2,3,4,5,6 pintores a simple vista
mi mesa con libros
las mesas de mis compañeros
sopor de siesta
la ultima novela de Bolaño y poesia de Pavese
me estoy por prender un cigarro
tengo mujer
estoy comido
no tengo frio y no hace calor
soy Dios.

Motos y un discapacitado

Me voy a comprar madera, me voy en moto, llevo una mochila grande confiado de que las amables personas de la mega tienda me la van a cortar (la madera por supuesto). Sin problemas encuentro lo que busco, pregunto si me la pueden cortar, por supuesto me dicen, mañana, si no lo puede hacer usted mismo, cuando salga en atención al cliente hay una mesa con herramientas. Pago y me dirijo a atención al cliente, la herramienta es un serrucho roto amarrado a quince centímetros de una mesa de plástico que se tambalea. No me cambian la madera por dinero, me dan crédito. Momento complicado, cargo el casco, la mochila gigante, dos tablas de madera de ochenta centímetros de largo y dos varas de madera de uno sesenta. Me paro con todo esto frente a la moto, el panorama no es prometedor. Mi moto no tiene portaequipaje. Pruebo igual. Me siento, mi moto tiene embrague así que necesito ambas manos para manejarla. Pruebo de salir. Es un accidente seguro. No lo puedo solucionar solo. Llamó a Tato, lo despierto de la siesta, dice que llega en unos minutos. Mientras espero, lo increíble. De lejos veo que se acerca un hombre en un carrito eléctrico para discapacitados. Se detiene en la moto que está detrás de la mía, se baja del carrito cojeando, baja de la parte de atrás una caja (más o menos un metro treinta de largo por unos veinte de lado y lado) que tiene un gazebo, lo amarra a un costado de la moto, saca las muletas del carrito y las amarra del otro lado de la moto, todo con alambre y unas cuerdas muy precarias y cojeando. Se monta en la moto y se va. Me siento por lejos el hombre más inútil del mundo, si el puede, yo también, intento una vez más, desastre, amarro todo con un pedazo de cuerda, como puedo arranco, en menos de tres metros todo se me cae estrepitosamente, rayo la moto con una de las maderas, otra se cae al suelo y se me clava en el pecho. Espero a Tato, llega rápido con el auto, carga las cosas y me dice que me espera en la casa. Me pregunto quién es el discapacitado.

Fragmento de "Cobarde".

Este es un fragmento de una novela que se llama "Cobarde". Se llama o se llamaba, no sé, la dejé inconclusa. La dejé sin terminar ...