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Mostrando entradas de octubre, 2010

Un vaso y una pelota.

Bueno, yo era chico, no recuerdo que edad exactamente, pero me arriesgo a unos ocho o nueve años, era navidad, y como mi cumpleaños es por esos días, nunca sé qué edad tengo en las navidades, tendría que ser al revés, y saber que navidad era exactamente porque también era mi cumpleaños, pero como nadie celebra un cumpleaños en navidad, no se celebraba, y como no se cuentas las navidades, los dos recuerdos se mezclan y cofunden en uno, y solo quedan lugares y regalos, nada de edades. Esa navidad la celebrábamos en las montañas, lejos de la ciudad, cerca del frio, en un hotel horrible que había elegido mi abuela, mi abuela muerta de cáncer, cáncer y navidad, que linda historia. Bueno, mi abuela estaba bien en ese entonces, mi papa no, mi papa es un hombre que sabe gastar su dinero, cuando lo tiene, y le gusta gastarlo, y en ese entonces tenía algo para gastar, así que cuando vio ese hotel horrible se encolerizo, vamos que decir encolerizado es poco, se calentó, se molesto, se nos arrec…

Estar Borracho y Vomitar Arroz por la Nariz.

La idea era tener una noche española. Entre Julio y yo haríamos la paella, compraríamos todo y nos encargaríamos de prepararla en casa. Ramón, Romina, Marcos, Nadia y Victoria se encargarían de traer la bebida; buen vino de borgoña, Whyski doce años y algún vino dulce para el postre. No escatimaríamos en gastos. Hacíamos esto por lo menos dos veces al año, gastar y comer como si nos sobrara el dinero, que tampoco nos faltaba. Victoria también se encargaría de traer un par de cigarros, cortesía del humidor de su padre. Estas noches se esperaban con ansia y le daban sentido a trabajos desagradables y privaciones extraordinarias.
Todos llegaron temprano, como a las siete, nosotros no habíamos empezado a hacer nada y no teníamos ganas de iniciar, de esta manera estiraríamos la velada hasta la madrugada. Habíamos conseguido películas de Alex de la Iglesia y nos sentamos a ver una hasta que los chicos casi nos ruegan de rodillas, o los golpes, que empezáramos a cocinar. Julio y yo somos e…