Qué regalamos cuando entramos a un concurso.

Sur.

     Estoy trabajando en un cuento que pienso mandar al concurso del Banco Itau, y me da bronca, me da una rabia visceral que se transforma en fuerza destructora, fuerza revolucionaria, fuerza que me da miedo, el tipo de fuerza que llena una molotov.

Los Números.

    El banco Itau tiene 504.000 millones (2011) en activos consolidados, es el Banco Privado más grande de América Latina. Tiene 120.00f0 empleados, más de 3.000 oficinas y 17 millones de clientes.
     Los premios para el concurso son: un premio (todos en dólares) de 2.000, otro de 1.000, tres de 500 y 7 tablets (tablets por todos los cielos, ni siquiera computadoras que sirven para escribir, tablets que solo sirven para entretenimiento), un total de 5.000 dólares.
     Es difícil calcular las horas que me lleva terminar un cuento para un concurso, pero vamos a decir que son unas 30 horas en total, no seguidas por supuesto, entre escritura creativa y corrección.  
     El banco no te paga por entrar al concurso, cosa que tendría que hacer ya que estas consumiendo su marca, y promocionando sus negocios, en la pagina, hablando sobre él con tus amigos, en tu comunidad. El banco se lleva la gloria, ya que es el organizador de un evento cultural y le da dinero al artista. Cuánto gana por hacer este concurso, el número debe ser bastante alto.
     Que pasaría si el banco te diera cien dólares por entrar al concurso. Primero que todo, no entrarían más personas, el que no escribe un cuento gratis no lo va a escribir por cien dólares. Los artistas que trabajan para el mismo serían reconocidos, aunque sea en una parte del costo por su trabajo, supuestamente entrar al concurso es gratis, pero necesitas infraestructura para trabajar, computadora, electricidad, tiempo y necesitas el medio, Internet, nada de eso es gratis, así que para entrar al concurso necesitas invertir. Al banco le costaría unos 20.000 dólares (obviamente depende de cuantas personas entren, me rijo por números actuales, pero cuantos más entren más publicidad, más gana el banco), el 0.000004 de sus activos, nada, y como dije antes, se reconocería el esfuerzo.  
     Veamos un ejemplo para que se entienda el poco respeto que se tiene para el trabajo del artista, socialmente aceptado hasta para los mismos artistas. Digamos que el papel higiénico sale 1 dólar (varía, pero con la recolección de varios datos este parece ser un buen numero) el rollo en Latinoamérica, el Banco Itau con más de 3.000 oficinas, digamos que necesitan, por la cantidad de visitas que tienen unos 10 rollos por día (que me parece bajo) eso quiere decir que gastan 30.000 dólares diarios en papel higiénico, en premios para los artistas del concurso literario proporcionan un sexto de lo que gastan diariamente en papel higiénico.

El Problema.

     El banco no tiene que darle dinero a nadie, es su decisión en que se gasta su plata, lo que me molesta de toda la situación, es el poder que entregamos los artistas de manera gratuita. Estoy seguro de que todos los analistas y todos los publicistas de los 120.000 empleados que tiene el banco, más servicios terciarizados, ninguna de esas personas le trabaja gratis. Por qué si lo hacemos los artistas. Por qué estamos reducidos al margen de la sociedad dónde solo se nos reconoce si ganamos, si logramos salir vivos de la carnicería, y por qué no tenemos la fuerza y la visión de controlar nosotros el poder que generamos en vez de regalarlo. El gran poder del arte es crear una visión nueva, una mirada diferente, expresar la verdad interna, el poder que genera abrir una nueva puerta es infinito, por qué lo regalamos. Por qué tomamos este menos precio hacia al trabajo del artista de una manera tan ligera, y no solo eso, sino que participamos del mismo, colaboramos, somos la pieza fundamental. Todas las personas que han trabajado en sus cuentos, todas las horas que le han dedicado, todo para que un par sean reconocidos, y nunca con un criterio publico para que de ultima los “perdedores” utilicen la crítica para seguir trabajando.   
     En estos días he pensado mucho en mi trabajo, en las horas que le he dedicado a la escritura (que siempre pueden ser más porque nunca son suficiente) y a la lectura, en la energía que he gastado en intentar traducir para los otros las ideas, sentimientos e imágenes que vivo e imagino, y mientras me siento una vez más, a crear algo de la nada, a trabajar en una historia, a formarla, a corregirla y adaptarla, no puedo más que sentir bronca, de que ese trabajo va a terminar con otros dos mil, en una carpeta digital rogando que alguien me tire una migaja y diga, si el tuyo es mejor que el otro, el tuyo merece esta miseria, alégrate! infla tu ego y navega en internet, o comprate algo de ropa, si eres el mejor de todos, te alcanza para una motito china. 

Conclusión.

     Yo sigo publicando en mi blog, sigo con mis libros editados a pulmón, que por muchos errores y fallas que tengan, son míos, son una expresión de mí existir, han nacido de una necesidad imperiosa de hacer algo, y mucho me han costado. No voy a ser un número más en un universo infinito de indiferencia, en el que entrar aparentemente no cuesta nada, pero al entrar se pierde mucho. 
     Me soy a fiel a mi mismo y la bronca desaparece.

Maldonado.

Es de noche, Maldonado esta parado en el borde de la carretera, tiene un pie en la banquina y el otro en el asfalto, mira el accidente, la Toyota Hilux tiene el costado de la caja contra un árbol, el frente golpeado, no destrozado, un faro delantero todavía encendido, el Renault Clio en medio de la carretera, una masa de metales retorcidos, se ve la cabeza salir por el parabrisas delantero, el conductor de la Hilux está tirado enfrente de la camioneta vomitando sangre, dice que no siente las piernas, Maldonado no entiende cómo el Clio ha quedado tan roto, decide acercarse al hombre, en el asiento de pasajero, una mina muerta, Maldonado la ve, sangre en la cabeza, pero con un hueco, el compadre sabe de armas, la busca, en el suelo, un revolver, y lo sabe, acá hubo crimen por amor. Se acerca lento pero firme al hombre y le pregunta, la mató antes o después, el hombre lo mira y le contesta, vos no sos cana, Maldonado lo estudia, el hombre sigue tosiendo, dígame la mató antes o la mató después, silencio, el hombre empieza a llorar, se lleva a la cara las manos con sangre, se atraganta con el llanto y la sangre que escupe, Maldonado va hasta el Clio, un muerto, no hay humo, no hay ruido, hay olor a combustible, noche oscura y cerrada, piensa el compadre, tengo tiempo. Vuelve al hombre, dígame me tiene que decir la mató antes o la mató después, el hombre sigue llorando, sacude los hombros, Maldonado sabe transar, bueno dígame su mujer o la del finao, el hombre asiente, se desahoga, mía el desgraciao ese la quería pa él, queda una pregunta y necesita respuesta, dígame me tiene que decir la mató antes o después, el hombre se increpa, pero quién sos vos maldito qué me preguntás qué te interesas salí por donde entraste que te lleve el diablo gaucho impertinente, Maldonado no explica, está parado frente a él, lo ve, y el hombre sabe, tiene que contestar, y entiende, habla con rabia, está bien está bien te digo la maté antes el desgraciao ha visto el disparo y no sé como hizo pa ponese  enfrente esa potra era mía y al infierno me la iba a llevar, Maldonado tranquilo, saca tabaco para armarse un cigarrillo, lo arma, lo enciende, fuma, se da la vuelta y le dice, vos al infierno te vas solito.  

El Desayuno.

     Es duro ser artista, pero el mundo se balancea, siempre tiene una manera peculiar de hacerlo. Yo no conozco el éxito, la realidad me mantiene con vida, en especial la comida y el sexo. No me sé separar de la angustia, soy un cazador nato, no importa cuales sean las circunstancias, mi mente va a buscar un inconveniente, y no se va a separar de el hasta que lo resuelva. En la búsqueda constante de eso inalcanzable, porque lo que se busca es la superación misma, de lo que sea, de lo que este pasando.
     Cada mañana, antes de levantarme, sé que nadie va a leer lo que escribo, sé que va a quedar en el limbo de lo inclasificable, porque nadie lo ha puesto todavía en algún lugar, porque es así, el arte entra en el sistema cuando alguien lo coloca en algún lugar, esto es bueno y se difunde acá, esto es malo y lo digo acá, así que como mis cosas están en el limbo de lo ignorado, trabajo de esa manera, en la nada, agarrado de la nada, así que la satisfacción que me da escribir es muy poca, me satisface el hacer, pero se diluye rápido, no deja residuos, si viviera en un estado de perpetuo presente no tendría problemas, pero una gran parte de mi vida es lenguaje. Entonces todas las mañanas, cuando me levanto, tengo que pelear eso, la nada, así que me aferro a la vida, a los sentidos, para conseguir satisfacción, y como no tengo dinero para hobbies costosos, las cosas que más me satisfacen son la comida, el sexo y la naturaleza. Sé cocinar así que con muy poco puedo hacer mucho, y el sexo y la naturaleza son gratis.
     No me levanta la perspectiva de escribir, porque nada me da hasta el momento, así que me levanta la perspectiva del desayuno, si, el desayuno es lo que me levanta, es lo que me ayuda a enfrentar el día, ahora por ejemplo estoy perfeccionando mis panquecas; una taza de harina, una taza de leche, un huevo, sal y un poco de bicarbonato, he descubierto que el secreto está en dejar la mezcla reposar un rato, yo la dejo unos cuarenta minutos, generalmente, me tomo unos mates mientras espero, enciendo la computadora, veo los mail, reviso el facebook. Me gusta la sartén bien caliente porque me gustan las cosas con harina un poco tostadas, lo que hago es hacer uno, poner un poco de miel en el plato, poner la panqueca arriba, ponerle miel arriba y así irlos apilando, barajo miel y panquecas, cuando termino,casi siempre me hago cuatro, están caliente las cuatro, con la miel tibia entre ellas, eso me lo como tranquilo, viendo el mar, pensando en cosas como esta que estoy escribiendo ahora, pensando en la clasificación de las cosas, en los lugares que le damos, en los conceptos que manejamos, en los títulos, en trabajar para hacer algo tan bueno, y tan bien hecho, que no necesite nada, que se levante y nunca vuelva  a mi, y que lo pueda ver, y decir, eso está bueno, eso es firme, eso es profundo, es accesible y es absoluto.

C.E.O. V Final.

(Existe una versión mucho más larga de C.E.O., acá publico la versión que salió en el libro Filosofía Momento)

Marta entra en el café, su café, que no es más que una franquicia de una muy conocida cadena de cafés-panadería-dulcería donde todo es casero pero viene congelado, todos sus empleados la saludan muy respetuosamente. Viene de su intento, fallido, por conseguir el divorcio, su esposo empezó a almorzar y la ignoro como se ignora a los locos, le dio la razón y le dijo que lo iba a pensar, ella sabía que no. Pero ella terminó de comer y se paró, y va a continuar con su vida y pronto lo intentará de nuevo.
La cajera se le queda viendo y le guiña un ojo. Marta responde con una leve sonrisa. Se acercan.
-     Y? Todo bien. Pregunta la cajera.
-     Carmen no tienes idea.
-     Idea de qué de Bien o de Mal.
-     La verdad no sé.
-     Pero le dijiste, de tus viajes, tus sueños, de Juan.
-     Si Carmen, le dije a mi esposo que me quería divorciar de él porqué me enamore de un tipo que quiere poner un Kiosco.
-     Entonces que le dijiste.
-     Nada, nada que quería divorciarme de él, le intente dar razones, pero el no escucha y además, pensó que le daba una orden. El no toma ordenes de nadie.
-     Tengo que ir a la caja, pero no te preocupes que después hablamos.
Se separan y Marta va a su pequeña oficina ubicada al final de la cocina. Entra y se sienta en su pequeño escritorio, abre una gaveta y saca una agenda, busca la letra G y lee el nombre Juan Gómez, levanta el teléfono y empieza a marcar mientras dice en voz alta: "Juanchi, espero estés pensando en mi".

           
            Diego se encuentra desnudo sobre una mujer de unos cuarenta años, tiene el cabello negro pero teñido a rubio, están tapados hasta los hombros con una sabana roja, o por lo menos ese parece ser el color, la luz es muy escasa. Sabemos que es un telo, un hotelito, un albergue transitorio, barato, de paredes con papel tapiz de flores en un principio anaranjadas, ahora marrones, hay un par de cuadros con figuras egipcias. Diego y la mujer están cogiendo. Bueno, el está cogiendo, ella espera a que él termine. Ella no emite sonidos y él tampoco, es hombre. El sigue por un tiempo.
          Y sigue.
          Sigue.
          Sigue.
          Sigue.
          Termina, sin mucho esfuerzo, sin mucha prisa, solo lo hace. El habla primero, mientras se le quita de encima y se sienta en la cama:
-          Te gustó?
-          En verdad quieres saber?
-          No. Ustedes las baratas ni siquiera hacen un pequeño esfuerzo.
-          Claro que no, por eso somos las baratas. Dame un cigarrillo.
-          Toma, no te vistas que quiero otro en un rato.
-          Si, no te preocupes.
-          Ya vengo.
-          A donde vas
-          Al baño. Espero que no haya nadie. No puedo creer que esta vaina no tenga ni baños privados, aunque sean sucios.
-          Tu puedes pagar algo mejor.
-          No importa.
-          Lo que tu digas.
Se para y se va. Sale del cuarto y da un par de pasos por un pasillo igual de mal iluminado y llega a una pequeña puerta, toca. se escucha un gruñido, un pedo y como alguien baja la palanca. Mira al techo como buscando una respuesta a sus gustos, como buscando una pastilla que le ayude a cambiar sus gustos. Piensa por unos segundos en su escusado limpio y caro en su casa. Piensa en su esposa dura y operada. Piensa en la puta que se acaba de coger y se excita. Se abre la puerta y aparece Sebastián.
            Ambos se miran a los ojos por unos segundos, Diego baja la cabeza y suelta una pequeña risa nerviosa, después habla:
-          Parece que al final si somos iguales.

-          No mi señor usted está muy equivocado, este es mi hotel, usted es mi inquilino.

C.E.O IV

En un parque de la ciudad esta Juanchi, de unos treinta, en un banco con dos hombres de traje, iguales, sentados a cada uno de sus lados. Sebastián tardó treinta minutos en llegar ahí desde el restaurante, ya paró el auto y está quince pasos de ellos.
Llega. Le habla a los hermanos:
            -Déjennos solos, pero quédense cerca.
            Empieza a hablar con Juanchi:
            -Juanchi, Juanchi… En verdad creíste que te me ibas a escapar tan fácilmente.
            La víctima intenta defenderse.
-No por favor no gastes saliva.  Quien te crees que eres tú para venir a tratar de robarme a mí.
-Jefe yo no le robe nada.
-Ah no! Y tus últimos tres pagos, donde están? Porque yo no los tengo.
-Jefe se los iba a dar se lo juro.
-Bueno dámelos.
-Ahora no lo tengo.
-Que casualidad no. Puta que eres ingrato. Mírate! Estás completo, pertenecías al primer grupo, y tenías una de las mejores esquinas y que hiciste, me traicionaste…Esta me la pagas.
-Jefe es que con la plata que estaba ganando, pude invertir en unas cosas y ahorrando, se me presento una oportunidad para montar un kiosco y…
-Pero que bonito, un kiosco. Y un kiosco te da tanto como la esquina donde te puse?
-No, pero es una oportunidad para salir de la calle.
-Si es verdad, pero yo te pregunto, Cómo pensabas pagar tu deuda?
-Bueno, poco a poco yo iba a , bueno… usted sabe… cada mes… con un porcentaje…
-Te ibas a hacer el loco. Ingrato!
-No! Jefe yo…
-Cuando llegaste a mi no tenias ni camisa. Mírate ahora hasta zapatos nuevos.
-Yo trabajé mucho.
-Si pero quien te dio trabajo.
Espera unos segundos para tranquilizarse, y se toma un momento para detallar a Juanchi y lo compara con la primera vez que lo vio. Nada que ver. Está todo en los zapatos.
-Lo siento vivito, pera esta no la puedo dejar pasar, si tu te me vas, se me van todos y entonces reinaría el caos.
-Jefe, yo vuelvo, se lo juro.
-No juanchi, no con zapatos nuevos.
Sebastián se para y le hace señas a los hermanos Gutiérrez, para que se acerquen. Estos se acercan y Sebastián les dice en susurro, "déjenlo ahí sentado por dos días sin agua y sin comida, después no sé que voy hacer, pero vayan considerando un tiro a la cabeza", ninguno dice nada, solo van a tomar sus respectivas posiciones. Juanchi inútilmente grita y suplica.
Ahora está el jefe con su hombre sentado en el auto y pensativo con la mirada fija en el taxi con patente JFA-729 que no esta viendo, le dice a su compañero: "Demos una vuelta por el corral que se me están alborotando las gallinas".


Ismael Castillos está en su computadora revisando los números del cuatrimestre pasado y nota ciertas anomalías en el departamento de contabilidad, o por lo menos ahí cree que está. Nota que hay un poco menos de ganancia, cuando no se han incrementado los gastos y el negocia ha aumentado. Ingresa a los datos individuales de cada empleado y revisa la cantidad de dinero que cada empleado reviso en los últimos años. Algo no anda bien con el empleado 214. Le dice a su secretaria que lo comunique con ese departamento y a continuación le dice al encargado que despida al empleado 214. 

C.E.O. III

Una esquina transitada con muchos autos, todos detenidos porque el rojo así lo dice. Caín extiende su brazo derecho a cada conductor y lo que queda del izquierdo al cielo, un auto muy lujoso baja la ventanilla y una mano generosa le entrega una moneda, el auto vale unos miles de dólares el conductor millones, es Diego Leeros que va en camino al restaurante español que tanto le gusta por que tienen el jamón importado y el pulpo portugués, de Portugal, ahí lo espera su esposa, esta después de mucho pensarlo y ya segura de lo que quiere para su futuro, le va a pedir el divorcio.
Cuando Leeros llega el valet lo reconoce y es especialmente educado, también al entrar le indican rápidamente donde esta su esposa y cuando se sienta no tardan en preguntarle lo que desea tomar, el responde lo de siempre y en pocos minutos le traen el whiskey mas caro con hielo y un toque de soda, ya esta con su trago, frente a su mujer y listo para empezar lo que el cree va a ser una pequeña negociación.
Ella esta vestida con un vestido simple, blanco con flores amarillas y una que otra verde, tiene puesta una chaqueta de Jean y zapatos blancos, cómodos. Esta tomando una copa de vino blanco, casi amarillo, francés chablis. Ella habla primero:
- Tomando tanto desde el almuerzo. Diego ya pedía el segundo.
-Desde el desayuno. No te ves muy bien, cual es tu misterio?
-No te parece que deberías de por lo menos pretender que te interesas por crear una atmósfera medio agradable, pregúntame por el café, lo que hice esta mañana.
-Vivimos juntos, compartimos cuentas bancarias, salimos de viaje juntos y hasta te compre el bendito café. Lo se todo, no te voy a dar el gusto del teatro.
-Bueno, señor de negocios, se me olvido que usted va siempre al grano. Se calla por unos segundos como meditando sus palabras y lo suelta: Quiero el divorcio.
- Estas jodiendo no?
- No, es enserio. Quiero el divorcio.
-No. Para esta mierda me hiciste venir, me lo podías decir en la casa.
-Los n
-Niños! Si. Puta piensa en ellos. Por que son dos pendeja.
-Cuida tu lenguaje grosero.
-No entiendo. Esto de repente.
-Hay muchos motivos. No podrías empezar a entenderlos. Desde que tengo el café, me doy cuenta de muchas cosas. Es complicado. Quiero hablar contigo desde hace mucho tiempo pero tu nunca estas en casa y si no simplemente no quieres hablar. Mira esto, tuve que hacer una cita para pedirte el divorcio. No me mires así. Anda échate un trago, eso siempre te ayudo.
-Así de repente me vienes con esto. Estas jugando, no puedes hablar enserio, ordenemos, hoy quiero comer carne.
- Esto en enserio, no quiero comer quiero hablar y resolver esto.
- Hay otro cierto.
- No.
- Respondiste muy rápido. Y sí comemos, que tengo hambre y me da la gana.
- Diego, esta vez no tienes el control. Nadie lo tiene. Quiero el divorcio y punto.
- Yo siempre tengo el control.
Diego se para de la mesa con un poco de rudeza y se va al baño. Cuando llega se quita el saco que todavía tenia puesto y lo coloca en un pequeño gancho detrás de la puerta se empieza a lavar las manos y un miedo con toques de tristeza empiezan a invadir su cuerpo, levanta la mirada y se mira en el espejo, tiene la corbata mojada, empieza a llorar.
 De uno de los baños sale Sebastián y lo mira compasivamente y sin ningún tipo de superioridad, tiene puestos un Jean y una camisa verde un poco arrugada, anoche fue una jornada difícil, no pudo dormir y la joven que ahora lo acompaña exigió de su compañía toda la mañana. Diego no aguanta la vergüenza y se empieza limpiar las lágrimas.
            -Animo campeón! Que la cosa no puede ser tan mala. Dice Sebastián ofreciéndole una sonrisa.
Diego lo ve de arriba a bajo y con tono despectivo contesta:
-Disculpe, pero no creo que alguien como usted pueda entender mis problemas.
-Alguien como yo, me parece que tu no entiendes ni los tuyos no los de nadie.  Además, alguien como yo! Los dos estamos comiendo en el mismo restauran pendejo.
Sebastián sale y se encuentra con su amiga, una acompañante muy costosa, paga la cuenta sin sentarse y se van, en la puerta lo espera su auto y el hombre anterior mente mencionado. Sebastián a la mujer:
-Mi vida te vas en taxi.
-Por?
-Tengo que trabajar.
-Bueno gracias por la comida.
Le da dinero y un gran beso. Sebastián al hombre:
- Listo?
- Si jefe, lo tenemos. Lo están cuidando los hermanos Gutiérrez.

- Muy bien vamos.

no hassle

va reinaldo arenas manejando el mustang azul que sale en el video l. a. woman de los doors, lleva a amy winehouse en el asiento de al lado, ella está armando un cigarro y atrás están bjork y john coltrane a los besos, escuchan el disco uno de physical graffitti, están yendo a comer arepas al cienpies que queda al final de la playa, van bordeando la costa son como la seis de la tarde, queda sol, está refrescando, suena el celular de trane, un mensaje, marilin monroe quiere que pase por su casa, bjork se pone celosa pero sabe que tiene que compartirlo, recibe el cigarrillo de amy y ella le guiña un ojo y le dice, dont worry darling we´ll have fun, reinaldo saca la cabeza por la ventana y grita, es una maravilla estar vivo! después de comer van a ir a ver el estreno del episodio siete de star wars, el cienpies está construido por calatrava, cuando llegan encuentran una mesa en la terraza que da al mar, en una esquina ven a phillip dick y a carlos busqued conversar con un hombre de traje negro, están tomando piñas coladas y se pasan un cuaderno en el que van escribiendo y leyendo llevando una conversación paralela, en el cienpies no hay música, se escucha el mar, los cuatro piden arepas de tocineta y queso crema y para tomar jugo de parchita, reinaldo empieza a hablar del mar, de la profundidad, del viento, de las olas, de nadar, de estar sumergido, bjork sonríe, amy lo mira con seriedad y trane asiente y dice, tonight the falling skies will once more belong to the air, si, dice reinaldo después de la película te vamos a escuchar tocar un rato, trane continua, I have a new piece strong and tender but firm and fruitfull its so fruitfull, amy lo corrige, its organic baby its organic      

C.E.O. II

           Contra más alejados del mundo estamos mas importante nos sentimos. Tan sucio está el mundo, tan asquerosa es la ciudad, que contra menos contacto con ella mejor. Nos gusta estar en la punta. Contra más distancia de la calle tienes, más poder.
            En el lobby de un edificio de treinta pisos se encuentra Nicolás.
            El lugar es el centro de operaciones de Transportes Leeros, una de las compañías de transportes más grande del país y una de las mas importantes del continente americano. Se encargan de mover de arte a ganado, todo. Este lobby podría ser perfectamente el de un hotel, una gran recepción con dos secretarias uniformadas y un par de guardias de seguridad, sillones de cuero negro, y hasta un bar, en el cual se encuentra Nicolás bebiendo agua con gas, no quiere que nadie lo vea consumiendo alcohol antes de una entrevista de trabajo, tiene puesto un traje, una camisa morada y una corbata negra, su pelo negro esta manipulado con casi cien gramos de gel para asegurar una buena presentación. Tiene media hora esperando. Siente una mano en su hombro y cuando voltea la ve, flaca, vestida de chaqueta y falda roja, rubia, alta, con una carpeta en la mano y otra extendida mientras empezaba a hablar:
            -Hola, tu debes ser Nicolás Weber.
-Si! Tu debes ser Sabrina.
-Si, ¿tienes mucho tiempo esperando?
-No, como diez minutos, pero no te preocupes, me imagino que el señor Leeros esta siempre muy ocupado.
-Como no tienes idea.
            Ella se da vuelta y el instintivamente la sigue, van hacia los ascensores.
            -Estoy muy agradecido que tenga tiempo para verme. Dice Nicolás una vez que entran en el ascensor.
-El no te va a ver. El rara vez concede una entrevista de trabajo y nunca para una posición como la que estas aspirando, tu entrevista será con Ismael Castillos, si te contratan el, será tu jefe.
-De acuerdo.
-Y no creas que todo el edificio es nuestro, solo manejamos el lobby el piso 15, 16, 29  y el pent house.
            Llegan al piso quince, salen del ascensor y se van por el pasillo de la derecha, después izquierda y llegan a un escritorio, la secretaria que se encuentra allí levanta la vista y sonríe mientras que Sabrina pide permiso y sin esperar respuesta entra en la oficina de Ismael Castillos.
            Ismael, un hombre medio logrado esta sentado en su escritorio, la oficina es simple, tiene una computadora y no se ven muchos papeles, un par de cartas en el escritorio, mucho metal y vidrio, bastante moderno, abierto, fresco. Ismael habla primero:
            -Sabrina! Me vienes a visitar.
-No, la verdad te traigo un delivery, este es Nicolás Weber. Nicolás, este es el señor Castillos
-Mucho gusto, siéntate por favor.
Y Nicolás como le han enseñado a obedecer, obedece.
-Chicos los dejo, mucho por hacer y muy poco tiempo.
Ambos se despiden. La entrevista comienza.
-Así que Nicolás, leí tu currículo, muy bien en la Universidad y en tus pasantías, hasta en tus primeros trabajos.
-Gracias.
-Así que dime, estas aspirando a una posición de Asistente General de Operaciones en las Zona Norte del País, que te hace pensar que eres el adecuado para el trabajo.
Pero no es importante lo que tiene que decir ahora, es importante lo que dibujaba hace un tiempo, siete anos atrás, antes de comenzar la Universidad privada y los trabajos mediocres que tanto odio al principio. Pintaba, le gustaba el acrílico y la acuarela, le gustaba ensuciarse, crear, pero estaba claro para su familia que su firma debía estar en cheques, no en colores.

Sus pinturas fueron destruidas por el mismo en su tercer año de facultad, según el ya no era necesaria. Al final consiguió el trabajo.

C.E.O. Primer Capitulo. (Re-edición del libro Filosofía Momento) Todos los dias una entrega.

            La oscuridad separa, la claridad une, pero no de otros, si no de uno mismo, porque estamos divididos, en lo que somos lo que queremos y lo que podemos ser. Por eso hacemos las cosas malas entre sombras, para no vernos, para no encontrarnos, para que nuestras partes no se enfrenten. Hoy a los demás los vemos igual de noche que de día, con cualquiera te encuentras a cualquier hora, con cualquiera te comunicas en cualquier momento, solo nuestro interior tienen día y noche, solo con nuestra luz interna luchamos, y como viene de adentro con facilidad la ignoramos.
En un camino oscuro del centro de la ciudad se encuentra Caín.
Esta parado frente a una puerta de madera alta y delgada, muy antigua, sostenida por unas paredes viejas y con filtraciones. Viste una camisa de rayas verticales blanca y azul con unos pantalones marrón claro, todo esta muy viejo y el esta muy sucio. Sus medias tienen huecos, pero no se ven ya que no coinciden con los de los zapatos, "Defecto que no se ve no existe" le dirá Sebastián mas adelante, aconsejándole que los haga visibles. En el callejón no hay más iluminación que un bombillo, sin lámpara, a un metro sobre la puerta, a veces los autos que pasan por las avenidas cercanas, mas no por ahí, lo iluminan por unos segundos y dejan ver a las prostitutas al principio de este. Se escucha el murmullo de la ciudad dormida, sirenas distantes, aires prendidos, multitudes llorando, una que otra risa.
            Mira por unos minutos a su alrededor y después de un largo suspiro da tres golpes, leves y seguidos, en la puerta, y espera.
            Pasan dos chicos en bicicleta, riendo.
            Espera.
            La puerta se abre y aparece un hombre pequeño y gordo, también calvo. Lleva puestos una camisa roja de mangas cortas, un pantalón gris y un blazer negro. El hombre habla primero:
     -   Si?
     -   Vengo a rezarle a San Sebastián.
     -   …. esto no es una iglesia.
     -   Si lo s-e… pero los chicos en la calle me dijeron que…
     -  Si si, eso es un juego para atrapar a las pendejos, aquí las cosas son serias muy serias. Entiendes?
     -  Si, es usted con quien debo hablar.
     -  No, pasa. Vamos a ver si te sacamos la idiotez.
Entran y la luz es tan escasa que casi no se puede ver, el hombre cierra la puerta asegurándose de pasar varios cerrojos, se distingue una puerta entreabierta y más luz en el otro cuarto. Quédate acá, dice el hombre y pasa a la otra habitación, se escucha el murmullo de una mujer y seguido la riza de tres.
La mujer es una secretaria encargada de archivar vidas y asignar cobradores, una burócrata, una herramienta, mientras sale del cuarto le indica a Caín que entre y este sin más opción que obedecer, obedece.
Ahora habría que imaginarse la oficina de un presidente si tuviera que vivir escondido, la guarida de un traficante de blancas en medio de un convento, mucho en muy poco lugar, información peligrosa y confidencial a corto alcance, tus playboy bajo tu cama, suficiente luz como para no saber si es día o noche, suficiente humedad para desfigurar una fotografía, y como en toda oficina respetable e importante equipo de computación ultimo modelo, eso si, sucio.

-Así que Caín… que nombre más feo. Pero bueno no importa, a lo mejor lo podemos utilizar.
Esa fue la primera frase de Sebastián, una voz dulce y severa que venia de atrás, cuando volteo estaba muy cerca, tal vez peligrosamente cerca. Se podía sentir su perfume caro, gordo pero no tanto, con cabello castaño claro y corto pero un poco largo, ropa cara y oscura, el estaba muy limpio.
-Entiendo que te mando Roberto y que estas acá por tu propia voluntad. Continúo mientras se sentaba en su escritorio,
-Si señor, yo solo quiero…
-Si, alimentar a tu familia. Todos dicen lo mismo. Hasta los niños. Vallamos al grano, qué tan grande es tu familia?
-Perdón?
-Tu familia! quiero saber cuanto quieres ganar.
-Somos cinco.
-Cinco... Cuántos de esos son niños?
-Tres.
- No va ha ser fácil. Tengo las calles llenas. ¿Cuánto te quieres perder?
-Lo que sea necesario. Ya lo hable con mi mujer y decidimos que no iba a ser problema.
-Mujeres, todas carecen de conciencia. Bueno. Me imagino tienes idea de cómo funciona.
-Algo.
-¿Algo? Se puede ser ingenuo para venir a un lugar como este sabiendo solo algo, y además con tres hijos. ¿Quieres ponerlos a trabajar?
-No.
-Bueno. Expliquémoste un poco mas de ese algo que tu sabes. Si yo decido que entres a nuestra familia te daré los recursos para que puedas hacer el dinero que quieras y te daré un buen lugar para poder hacerlo. De nuevo, depende de ti que tanto quieras hacer. Ahora, sabrás que no es fácil suministrar los recursos así que por mi generosidad tendrás que pagar siempre una cantidad al mes hasta pagar la deuda de dichos recursos y después hay que pagar por el lugar. Mira que el espacio no sale gratis.  Te pregunto, hay tres grupos me imagino que no eres tan ignorante como para no saber eso. ¿A cual quieres pertenecer?
-El medio señor.
-Muy bien. Seguro que quieres hacer esto.
-Si.
-Puedes con la responsabilidad, mira que si te equivocas no hay juicio.
-Si.
Sebastián lo mira y mientras lo hace distrae la vista por unos segundos a la puerta donde su secretaria lo ve con una de esas miradas de dale-a-este-una-oportunidad-mira-que-con-tres-hijos-seguro-fue-dificil-venir-aquí. 
-Perfecto. Vete. Bienvenido.
Y le entrega una pequeña nota.
-¿Ya? Pero…
-Vete!
-No tengo plata para el colectivo.
-Pide, empieza a practicar.

Seis de la mañana, pocos bolsillos en las calles, el centro es un mar de oficinas,  a esta hora todas apagadas, ocasionalmente la inutilidad ayuda y no hay nada más inútil que una oficina vacía. Media hora para un peso y solo una mirada. Caín ya va camino al hospital Alemán, ahí le dijo la secretaria que fuera de inmediato y que llevara la nota con el, sentado y casi solo en el autobús no sabe si leerla. Tiene la información de su vida en las manos y no sabe si debe accederla. No es fácil saber, hay que estar preparado. Pero la curiosidad mato al gato, a veces lo mutilo. En la nota esta escrito E56-L, con la firma de Sebastián y el numero 874, eso es todo. Así que la nota cerrada o abierta es lo mismo.
Una vez más se me presenta el futuro y soy incapaz de descifrarlo.
Llegar al hospital Alemán no es fácil, hay que cruzar ciertos suburbios de la ciudad donde no pasa el transporte público y donde si no te ves bien se aseguran que nadie te vea. En la recepción te mandan a otro hospital si no tienes la documentación adecuada, el buen trato y el buen material no salen baratos, así que una buena chequera también esta en regla, claro esta que una nota de Sebastián es crédito al instante, eso si del material no del trato.
            De pronto en un cuarto blanco y pequeño, al que no se llega con el ascensor, hay que bajar un par de pisos por las escaleras y pasar un par de guardias de seguridad, que gracias al mal pago que reciben de la empresa (la cual se encarga también de “vigilar” ciertos reclusorios mentales) hacen su trabajo con poco esmero y sin atención. Hay otros cuartos en el piso, pero a nadie le importan. Caín espera sentado en la camilla, desnudo con una bata que parece de papel, papel celeste. Mira todo y no entiende como no hay sabanas en la camilla y aparatos raros o luces extrañas. No hay aire acondicionado, solo una ventilador de techo que también sostiene la luz y hace que la parte superior del cuarto se vea intermitente. Esta solo por media hora hasta que entra un doctor con la famosa nota en la mano. Sin verlo le pregunta.
-   No hay especificaciones ¿Qué deseas?
-   No se, que se acostumbra.
-    Un brazo, es lo más cómodo.
-    Bueno. El izquierdo.
-    Tomate esto, vuelvo en unos minutos.
Le entrega dos pastillas, normales e inofensivas a la vista como todas las pastillas, se las toma y se acuesta. La pastilla lo duerme y en su mente se revela su historia, pero como contar un sueno, como se retrata la energía, quien sabe como se ven tus fantasías, dejemos que el nos cuente:
“Llego una tarde a mi caza, cansado de buscar trabajo, mis tres hijos juegan en la sala viendo una televisión que pronto venderé, miro por una ventana y mis padres siembran en el campo donde crecí. El caballo que nunca tuve pasa corriendo y se aleja. Mi mujer esta sentada en la cocina revisando cuentas pendientes y su mirada me indica que para el cumpleaños de Mariano, mi hijo menor, en una semana no van a haber regalos, me gustaría llevarlo al rió, enseñarle a sembrar fresas, a matar conejos, pero vendí mi chacra para comprar este departamento en la ciudad, para ir al cine, para ir al teatro que nunca entendí, a la universidad que mucho sufrí. No aguanto el dolor! La responsabilidad! la frustración se apodera de mi ser de mi anatomía, mis manos tiemblan y mi corazón se acelera, corro y salto por la ventana… pero un quinto piso parece no ser suficiente. Caigo.
Caigo y Caigo, caigo, caigo, caigo. Caigo y me pierdo. Caigo sin llegar al fondo. De repente entiendo que caí dentro de mi, que no tengo final que soy un abismo. Mi interior es detestable, un montón de inútiles memorias, de dudosos sentimientos. No tengo un piso donde caerme muerto, estrellarme con suerte desfigurarme, ni siquiera las alas de mi espíritu son lo suficientemente fuertes para controlarme y evitar la caída. Noto a mi alrededor, con dificultad ya que el viento en cara es muy fuerte, partes de mis hijos, los brazos y piernas de mis seres, la sangre me salpica la cara, sus cabezas caen mas rápido que mi cuerpo. Despierto."
Despierto en mi cama junto a mi esposa, pero no es ella, esta muy flaca,  pero no es ella, esta muy flaca, casi en el hueso, empiezo a sudar y me limpio con las manos, cuando las veo están llenas de sangre, de nuevo el pánico, vuelve la angustia, el miedo, me paro y salgo corriendo de la casa esta vez por la puerta. Estoy en el campo. Estoy tranquilo. Siento un río cercano de agua cristalina que atraviesa mi pecho, veo a mis hijos jugar en el pasto y perseguir a un perro, veo a mi esposa, saludable y vigorosa, recolectando fresas. Despierto." 
Caín despierta en la calle, en algún lugar del centro, alguien le hizo el favor de sacarlo del edificio por la puerta de atrás y llevarlo a su lugar de trabajo. Está sentado y pequeños espejos reflejan el sol en el suelo. Monedas. Siente un dolor en su hombro y por primera vez su sortija de matrimonio en la mano derecha. Su brazo izquierdo ha desaparecido.


Por qué Dios no habla tu idioma.

Dios, Meditación, Aleph, tao, Héctor Baptista, vuelta de Campana, momento, carpe diem, filosofía momento, suero, nodo, Sefer Yetsirah, Crowley

Varias veces el Sefer Yetsirah nos dice que tenemos que combinar, “Todo con Aleph, Aleph con todo, todo con Beth, Beth con todo” al final el libro nos da la clave, “Cuando Abraham, nuestro padre, entró en el flujo de la vida, el vio, el miró, el exploró, el articuló, el colocó, el grabó, el combinó, el estructuró y elevó con sus manos, y después recibió todo…”.

Nos recuerda Alister Crowley “El Libro de la Ley está Escrito y Encubierto”.

Vivimos dentro de un lenguaje. Desde que nacemos, estamos en constante programación, programación que nos aleja de la naturaleza, de lo primordial, como indican las supersticiones, el conocimiento nos alejó del paraíso, del paraíso en el que viven los animales que no conocen la dualidad, la separación de su ser, el espacio que existe entre instinto y lenguaje.

Si vivimos dentro de este lenguaje, cómo podríamos entender otro. Para comprender otro idioma se necesita un traductor, pero que pasa si ese traductor no estuviese, que pasa si dos personas que hablan idiomas totalmente diferentes se encuentran en una situación en la que tienen que comunicar conceptos. Acudirán a las referencias, a las señas, a los gestos, a las imágenes, combinarán diferentes medios para hacerse entender. Se puede acceder a conceptos nuevos fuera del lenguaje conocido, combinando de manera diferente elementos del mismo lenguaje. De la misma manera, tenemos que entender que si alguien o algo nos quiere comunicar un concepto que no existe en nuestro lenguaje utilizará una combinación de elementos dentro del mismo para hacerse entender. No creamos elementos, pero la combinación misma de los mismos es la esencia de la vida, del arte, de la evolución.  

Recordemos que en la tradición Judía no se escribe el nombre de Dios, siempre se omite una letra, tenemos el principio fundamental del Tao, que lee “El Tao de quien puede hablarse / no es el Tao absoluto. /Los nombres que pueden dársele / no son los nombres Absolutos /El tao que se pronuncia no es el Tao verdadero” (Traducción de Lin Yutang). 

Una vez que algo entra en nuestro lenguaje, el lenguaje se lo adueña, nuestro concepto de Dios, es el concepto del lenguaje, y Dios, si existe, tiene que hacerlo fuera del logos. La verdadera experiencia espiritual, que pasa en un presente único y no conoce separación del tiempo, no tiene pasado ni presente, tiene por ende que ser propia e incomunicable. 

Leña.

     Hablar de leña y no ponerse romántico es imposible. Junto con la recolección de frutos, debe ser la actividad más primitiva del hombre, en toda probabilidad fue la actividad causante de la primer herramienta. Utilidad absoluta. Cuando voy a buscar leña, me gusta ir caminando, con un carro, para no usar un vehículo a motor.  Llevo un trozador, y nada más, mi perra me sigue.  Generalmente busco acacias secas, o las ramas grandes que caen de los eucaliptos, muchas veces me alimento de los restos de una depredación más grande, los hombres que venden leña van solo por los troncos gruesos. Es trabajo duro cortar solo con el trozador, los dientes son gruesos, así que son torpes, si la rama está en el árbol es mucho más fácil, uno va seccionando, y la firmeza maximiza la calidad de la aserrada. No estas alejado del hombre, pero si puedes escuchar el ruido del mundo sin maquinas. Pájaros, insectos, se mueven las ramas pequeñas en el suelo, el pasto susurra con una especie escurridiza, te rodea la vida. Tus pensamientos divagan sin perder la atención en la tarea, te mides como hombre, estudias tu pasado, te cuestionas, pero la realidad del momento y la utilidad de lo que haces disipan cualquier existencialismo. El cuestionamiento no existe en lo primitivo. Cuando corto leña soy un salvaje, mis músculos son necesarios, mis debilidades, que están asociadas a otro mundo, al lenguaje, inexistentes. El carro se va llenando, la camisa mojada de sudor, también el cabello, la barba es siempre fresca. Una más. Otra. Son lindos los trozos de madera, es algo pesado, tiene una textura encantadora, firme sin ser dañina, cálida y segura. Juntar la leña para el fuego. Es lo que quiero, prenderle fuego. Me ilumina, me calienta, cocina mis alimentos.  Me detengo un segundo, hace calor, el trabajo es duro, se van cansando los brazos, el carro casi lleno, noventa, cien kilos tal vez. En casa todavía tengo que seccionar, por lo menos a la mitad, la mayoría de los troncos. Me voy. Mi perra siempre cerca. No puedes hablar de leña y no esperar algo romántico,  es imposible pensar en fuego y no volverse un niño, un enamorado.  

Agente Johnson.

- Agente Johnson, qué tenemos acá?
- Piel señor.
- Piel?
- Piel señor.
 -Agente Johnson, explíquese.
- Acompáñeme señor, le mostraré, por acá.
- Pero qué demonios.
- Así es señor. Aparentemente salió el esqueleto y dejo la piel sin suspensión. 
- Se ha movido?
- No señor ahí la encontramos, en el perchero. 
- Los órganos?
- Nada señor, como un saco vacío. Sin sueños, sin esperanzas, sin nada.
- Agente Johnson?
- Si señor.
- Guárdese sus sentimientos.
- Si señor.  
- Hombre, unos treinta y ocho años,
- Cuarenta señor, tenemos su registro.
- Cuarenta.  El castillo parece común, un hombre regular. Familia?
- Nada.
- Sabemos cómo se ganaba la vida?
- Aparentemente estaba
- Aparente?
- No señor, estaba en el mundo de las películas.
- Hollywood?
- Si señor,
- Tenemos uno grande. Productor?
- Si señor, y escritor, y otras cosas.
- Judío.
- No, señor.
- Parece.
- Se apellida Getz.
- Y no es judío?
- No señor.
- Eso si que es raro Agente Johnson.
- La piel señor.
- No. Que haya un Getz en Hollywood y que no sea judío.
- Si, es raro señor.
- Algo más que deba saber.
- Está la nota.
- Qué nota Agente Johnson?
- La nota que dejó la piel , el señor Getz.
- Qué esperabas el maldito día de la independencia para decirme, dame la maldita nota.
- Lo siento señor.
 “ Mi nombre es Qantar Gynz, soy un viajero intergaláctico que utiliza agujeros espaciales para conocer distintas especies, el tiempo en su sistema fue glorioso, son una raza increíble, su principal cualidad es que son capaces de proponerse hazañas maravillosas y cumplirlas. Ustedes han ido más allá del proceso natural y han creado su propia manera de evolución y ese es el primer paso.”
- El primer pasa para qué Agente Johnson.
- No lo sé señor.
- Qué clase de juego enfermo y macabro están jugando nuestros amiguitos verdes?
- No tengo idea señor.
- Agente Johnson, creo que tenemos un misterio evolucionando en nuestras manos.

Joke

Two bulls are on a hill looking down to a bunch of cows.
The yonger tells the older, " Hey dad why don´t we go down and fuck one of them cows ?"
The older answers, "No son, lets go down, and fuck´em all"".

Dos toros estan en la cima de una colina mirando a un monton de vacas.
El más joven le dice al viejo, "Hey pa por qué no bajamos y nos cogemos a una de esas vacas".
El más viejo contesta, "No hijo, mejor vamos y no las cogemos a todas".

Verdadero.

- Lo que usted propone no es serio, disculpe que se lo diga.
- Por qué no?
- Sr. usted no ha hecho ningún tipo de investigación, no ha hablado con otros profesionales en el área, nada. Entienda que su proposición es tan seria como una charla de supermercado.
- Entiendo. Pero lo que yo digo puede ser probado.
- Si, usted dice que puede ser probado. Cómo es que dice usted, probado por todos pero no compartido.
- Exactamente.
- Sigue siendo muy vago, tal vez todavía más, se tiene que comprobar fuera del individuo para que sea científicamente aceptable. Pero ni siquiera digamos científicamente, digamos verdadero. La verdad tiene que ser compartida.
- Y que me dice del humor?
- El humor?
- Si, a veces una persona encuentra algo cómico, gracioso, y otro no, eso quiere decir que no es verdadero.
- Dos personas solas en un cuarto, escuchan un chiste, una lo encuentra gracioso y la otra no. Es una cuestión de cultura.
- Puede ser, pero es verdadero o no.
- Si. Porque la persona se ríe.
- Y digamos que no se ríe, que lo piensa nada más, piensa, esto es muy gracioso, y nada más.
- La persona lo encuentra gracioso y altera su estado de ánimo, si pasa a ser verdadero, pero estoy seguro que se puede comprobar.
- Cómo?
- Con el cambio de la persona.
- Entonces pueden haber verdades propias. Esto es más o menos lo mismo.
- Entonces lo que usted propone tiene que ser tomado como un chiste.
- Por supuesto.

Amor.

     Dos mujeres, pasados los cincuenta, entran a un bar y se sientan en una mesa cerca de la ventana, no dicen palabra alguna. Su actitud es pausada, sus miradas libres de tensión. Al mozo le piden dos cafés dobles negros y dos whiskys. Desde donde estoy las puedo oír y ver bien. Rato después de que el mozo les traiga su orden sus miradas se cruzan, se toman de la mano, sonríen y se dan un beso, de unos siete segundos, en los labios, sus bocas se abren y cierran ligeramente con suavidad, una de ellas, la del cabello negro y la blusa roja, susurra te amo, la del cabello castaño rizado y la chaqueta negra contesta, yo a ti.  

8

Digamos
que la
palabra
“digamos”
que comienza
este
poema
es la superficie
del agua
y la
primera vez
que aparece la
palabra
“fondo”
es el
fondo.
Nada mejor que
quedarse
sumergido en la
palabra
“poema”,
sin que
tu cuerpo roce
el
digamos
y no
toque fondo.

Fragmento de "Cobarde".

Este es un fragmento de una novela que se llama "Cobarde". Se llama o se llamaba, no sé, la dejé inconclusa. La dejé sin terminar ...