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La Muchacha y su bicicleta.


La Muchacha salió de su casa en bicicleta. Agarró por el camino de tierra hacia el almacén para ir a comprar un par de chorizos. Hoy hacía refrito de garbanzos. Su perro la miró desde la tranquera, ella lo dejó encerrado, no quería que la siguieran, no quería ir con nadie, quería ir sola con su bicicleta. El vestido de flores ondulando suelto, a veces el viento se lo levanta y se le ven los muslos, fuertes y regordetes, también lleva el pelo suelto y el viento ahí también hace de las suyas entre los rulos. Sola. El sol le empieza a calentar la cabeza, el cuello genera una ligera transpiración. Que lindo es salir sola. Le encanta salir sola en su bicicleta, y entonces piensa, "es muy lindo estar sola y pasear en mi bicicleta, mira que bici me compré, está hermosa y es tan nueva y tan cómoda, y me la compré yo, con mi dinero, con mi trabajo, quiero andar más, quiero ir un poco más lejos, que cerca que está este almacén".  La muchacha llegó a la costanera, vio la espuma de las olas, sintió el olor del mar y sus pulmones se llenaron de plenitud, se empezó a reír y le encantó hacerlo y pensó, "Que lindo reírse y que nadie te pregunte por qué". Entonces la muchacha llegó hasta el almacén, pero no paró, siguió, y se fue a comprar los chorizos a otro lado, a un lugar más lejos.    

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