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Mostrando entradas de julio, 2016

La Tristeza.

No es fácil ser honesto con la tristeza; es tabú, es pornografía. La tristeza es desnudez. No es la rabia que se esconde en la violencia, o la melancolía que corre tras el suspiro, ni el dolor que corre con la lágrima. La tristeza no tiene escudo, no tiene excusa, no es una carencia, no es una emoción, dista mucho de revelar un significado. La tristeza es lo que queda cuando todas esas cosas se han caído. Es si acaso una oportunidad, un suspiro, que muy lentamente y con un cariño sincero, te recuerda tu humanidad. Hay que ser honesto con la tristeza. Pobre aquel que se ofende con la desnudez, pobre aquel que mira para otro lado frente a las verdades del cuerpo y de la mente, que predica que no se muestre la piel, los muslos, los pezones, que no se muestre eso que puede causar vergüenza. Aceptar la tristeza como los lunares, las cicatrices, la vejez. Satisfecho y hasta feliz de estar triste. Honesto.

El Otro.

Estaban desnudos en la cama. Ella se había quedado dormida. Él, sin miedo a ofenderla, se salió del abrazo, se puso el jean sin ropa interior y se fue a la cocina. Se sirvió un vaso de agua y mientras se lo tomaba vio que quedaba medio cigarro de flores en el cenicero. Se sentó frente a la estufa y lo encendió. Era invierno, pero como a él le gustaba el calor quemaba leña. Todavía había un poco de fuego. No había sido tan largo, pero sí bueno, muy bueno e intenso, ninguno de los dos puso todo, pero tampoco guardaron nada, fue como siempre tendría que ser, descubrir al otro y a través del otro a uno mismo. Por un momento el trabajo ocupó su atención, pero enseguida recitó su mantra y logró desechar el pensamiento. Se terminó el cigarro. Empezó a pensar en la mujer acostada en la cama y enseguida repitió el mantra: los otros no existen.      Una cosa es estar solo, y otra es estar en soledad con la compañía de los otros. El recuerdo y la memoria generan sentimientos, pero las …

Mirada.

- Me juego todo por la mirada de esa Morena. - No me cabe duda. - Mira lo que es esa mujer, mira como ve. - Es muy linda si, pero nada más. - Hay que ser de piedra, por Dios, si es que te estruja la medula con la mirada. Ni siquiera es tan linda, es flaca, nada más, y tiene mucho maquillaje, pero mantiene esos ojos arriba, que cosa más linda.  - Exagerado, hey, a dónde vas. - A hablar con ella. - Tranquilo hombre. - La tranquilidad es para los muertos y yo todavía estoy vivo. - Ah, te cagaron. - Si, no importa espero a que dejen de comer, mejor, así la veo un poco más. - Bueno, disimula un poco. - Claro claro. Mira como come, esa mujer es una bestia en la cama. - Si, come bien. Pidamos otro trago. Te pones como un animal. - Soy un animal. Ya bastante me cuesta estar acá sentado, calmando las ganas con alcohol, me aguanto todo, los culos, las tetas, los rulos, lo que quieras, pero esa mirado es demasiado animal, aguanto lo que quieras y no me muevo, pero eso,…