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El Otro.

   
Héctor Baptista, borges, bolaño, literatura, filosofía, kabala, cortazar, cuento, literatura latinoamericana, autores jóvenes, blog literario, vuelta de campana, novela

     Estaban desnudos en la cama. Ella se había quedado dormida. Él, sin miedo a ofenderla, se salió del abrazo, se puso el jean sin ropa interior y se fue a la cocina. Se sirvió un vaso de agua y mientras se lo tomaba vio que quedaba medio cigarro de flores en el cenicero. Se sentó frente a la estufa y lo encendió. Era invierno, como a él le gustaba el calor quemaba leña. Todavía había un poco de fuego. No había sido tan largo, pero sí bueno, muy bueno e intenso, ninguno de los dos puso todo, pero tampoco guardaron nada, fue como siempre tendría que ser, descubrir al otro y a través del otro a uno mismo. Por un momento el trabajo ocupó su atención, pero enseguida recitó su mantra y logró desechar el pensamiento. Se terminó el cigarro. Empezó a pensar en la mujer acostada en la cama y enseguida repitió el mantra: los otros no existen.
     Una cosa es estar solo, y otra es estar en soledad con la compañía de los otros. El recuerdo y la memoria generan sentimientos, pero las proyecciones generan compañía. Se sentó un rato a ver el fuego. El silencio lo rompió ella desde la cama preguntando si estaba todo bien, él contestó que sí y nada más, ambos se dejaron. Aprovechó y fue hasta la nevera y sacó una lata de malta. Se volvió a sentar en la silla y esta vez se puso a pensar en el proyecto, pero antes sabía que tenía que pensar en ella. Se sabía movido, era una bella mujer con la que había estado, eran todas bellas, infinitas, desastrosas. Era cuestión de irlas conociendo, de saberlas, y después nada, el vacío. Se quedó viendo una mancha de humedad en la pared y se preguntó, ¿estoy deprimido?, y después se dijo lo que siempre se decía, la depresión es general, no soy yo, no es el otro. Que lindo hacer el amor, que lindo amar, que lindo dar y recibir, que lindo el orgasmo. Con ella había tardado, ella a él le había exigido un largo cortejo, y él sin saber bien por qué, había acepado. Ahora estaba en la cocina y pensaba: el otro es un mundo, y es como yo, y piensa lo mismo, así que es infinito e igual.
     Y el pensamiento de dos infinitos paralelos le dio una imagen, la imagen necesaria para pensar en el proyecto.

Comentarios

MARIA CELIA NICORA REINA ha dicho que…
Vive el momento valora lo que la vida t ofrece
MARIA CELIA NICORA REINA ha dicho que…
No preciso anonimo No me escondo soy yo misma !!!!
MARIA CELIA NICORA REINA ha dicho que…
No elijo identidad !! Soy yo misma !!!
MARIA CELIA NICORA REINA ha dicho que…
NO SE QUIEN LO DENOMINO "HACER EL AMOR " ES SOLO EL DESEO DE DOS SERES HUMANOS !!! Q DESPUES QUE PASO EL MOMENTO NO SABEN NI PORQUE LO HICIERON Y MAS SIENDO DOS DESCONOCIDOS !!!

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