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Mostrando las entradas etiquetadas como Poemas

El sueño.

Así,
como mi cuerpo duerme,
en esta vida que parece real,
y los sueños,
(que salen de otra parte de mi,
que ve otras cosas,
se comunica de otra manera,
y accede a otra realidad)
me hablan y me ayudan a ver el camino;
Así,
mi alma duerme,
en este sueño que se llama vida,
y los otros,
(que salen de otra parte de mi,
que ve otras cosas,
se comunica de otra manera
y accede a otra realidad)
me hablan y me ayudan a ver el camino.
Así,
pienso:
si tu eres mi sueño,
yo soy el tuyo.
Y si soy un sueño
soy un medio,
como tu eres un medio,
ambos parte de la misma voz,
instrumentos de la misma orquesta.  
Así,
saberse parte, pieza, ilusión.

Medida.

Los sonidos de agua contra agua;
el río que fluye,
la ola que cae,
la lluvia que choca...
Son el eco de los pasos que da el tiempo,
mientras avanza en espiral,
sobre si mismo.

La vida.

Siempre me sorprende ese graffiti, dormido en la piedra, se me olvida que está ahí, y está bien, porque de esa manera me da placer, y para mí llegar hasta ahí es ya un placer, así suma mucho, porque antes no iba, no llegaba, estaba lejos, pero bueno, ahora hago un esfuerzo más grande, y llego, y es hermoso.      Las piedras, las olas, el mar. De un lado el puerto protegido, con aguas calmas y embarcaciones de todo tipo, del otro el mar abierto, fuerte, poderoso, entretenido, si voy por la mañana plateado, si voy por la tarde azul y si voy por la noche negro.      Me gusta llegar hasta el fondo de ese caminito artificial, constantemente me maravillo del hombre y sus ideas y sus máquinas, y lo que construye. Invariablemente hay pescadores, por lo menos uno. Y me voy hasta la esquina y me siento un ratico, a ver como las olas rompen y la espuma salta.      Y de vuelta lo veo, y después se me olvida que está ahí, a lo mejor con esto ya no me olvido. Quién sabe quién y cuando, y qu…

Siempre.

Cuando los ríos sean radiactivos, y los niños nazcan con tentáculos, y la comida sea de plástico, y finalmente ya no tengamos control, alguien, en algún lugar, agarrará una pedazo de latón y un palo:
y  hará  música.

La Cocina.

Más
que el amor; y  su  cantidad  infinita  de definiciones  ambiguas. O  que el odio;  y  su  unidireccional sentido  de  justicia destructiva. Es  la  cocina, con su  capacidad  de  cambiar  lo  que  somos, pasa, y  pasará, la  que  nos  hace  más distintos a  los  otros animales.

De tarde.

Con el amigo Ricardo, viendo el mar y la luna. Tomando mate y comiendo chorizo. Charlando al final de una tarde calurosa. Hablando de poesía, de libros, de padres y de mujeres.
Que cosa la sensibilidad, y que cosa la naturaleza, y que cosa las divisiones del hombre, y que cosa pensar que las cosas terminan en guerra y violencia, pudiendo terminar en poesía.

La Tristeza.

No es fácil ser honesto con la tristeza; es tabú, es pornografía. La tristeza es desnudez. No es la rabia que se esconde en la violencia, o la melancolía que corre tras el suspiro, ni el dolor que corre con la lágrima. La tristeza no tiene escudo, no tiene excusa, no es una carencia, no es una emoción, dista mucho de revelar un significado. La tristeza es lo que queda cuando todas esas cosas se han caído. Es si acaso una oportunidad, un suspiro, que muy lentamente y con un cariño sincero, te recuerda tu humanidad. Hay que ser honesto con la tristeza. Pobre aquel que se ofende con la desnudez, pobre aquel que mira para otro lado frente a las verdades del cuerpo y de la mente, que predica que no se muestre la piel, los muslos, los pezones, que no se muestre eso que puede causar vergüenza. Aceptar la tristeza como los lunares, las cicatrices, la vejez. Satisfecho y hasta feliz de estar triste. Honesto.

Palabra.

Que continúe por siempre el eco cósmico de este momento maravilloso, que de tan completo y hermoso esa primera vez, generó un incontenible e irreversible big bang  que reverbera en la eternidad. El eco hace su viaje infinito y vuelve, desafía la lógica, pone en evidencia el carácter cíclico de toda imagen. Lo espero con ansias, lo disfruto a pleno cuando aparece, y confirmo con dicha lo que corrobora su regreso, una vez descubierta una verdad, jamás desaparece. Así pasa esto, la palabra como triunfo del lenguaje, Uróboros de significado, hacer para estar haciendo, escribir por escribir.

El Futuro.

lo que hago es apagar el monitor y dejar la luz del teclado encendida escribo con el ritmo que me dicta la frase separo con el enter y sigo como venga y adónde vaya pero en control  escribo así y me siento que estoy escribiendo en Tron o que de alguna manera esta palabra o esta ahora es cibernética o nuclear si hago eso esta palabra se siente como el futuro como estar en una nave espacial decidiendo en que planeta aterrizar y no como una palabra atada a mi sillón motor auxiliar encendido cabina de combustible aislada tranquilizantes a disposición comienzo maniobras evasivas por un campo de asteroides en el fondo más negro de los negros y con la luz cercana de una estrella moribunda así desde este lugar y este tablero manejo el destino de mi nave

Ya está.

Ya está, eso fue todo, lo cagamos lo hicimos mierda, la culpa por supuesto es de todos y no es de nadie fue una operación en conjunto todos pusimos nuestro granito de arena; el que no mató violó robó o no hizo nada, nadie se salva, y que podemos hacer? mirar con lastima? desear otro resultado? esperar que alguien... pero no, no hay nadie, lo jodimos lo rompimos y, algunos todavía tienen ideas, ven con planes, todavía creen que tienen razón o peor aun, que otro la tiene por tontos con razones es que estamos como estamos la gente con motivos es dañina la salud, la edad, los derechos, el salario, que manera tan desagradable de terminar lenguaje sobre lenguaje (la grasa sale con tierra) pero no es ahí dónde buscamos, después de todo, pornografía y regímenes alimenticios, quedaran montañas de basura los mares radioactivos las montañas hechas polvo de nosotros cáncer sida,

Muerte.

No es ni miedo ni respeto ni tristeza
es la misma punzada infernal que me golpea detrás de la cabeza es esa voz MI ! misma voz que empuja y empuja y empuja y empuja y empuja y empuja y empuja y empuja empuja empuja empuja empuja y empuja empuja y golpea y no deja de golpear de insistir de molestar en todos sus mensajes y tras todas sus ideas el mismo y único sentido de su de mi de esa parte del ser de MI ser (busca, hay más, y más, crees que estás esperando, pero no) la iluminación es para los iluminados la desidia es para los iluminados la paciencia la plenitud todo para los iluminados en la oscuridad dos opciones aceptar la putrefacción que invade a todo lo que se detiene o aceptar el golpeteo y buscar el movimiento pero a v e c e s el golpe que da que doy es tan incesante tan incisivo tan brutal y molesto que empuja y empuja y sigue empujando lastima entonces el v   é     r       t         i          g             o
hasta el más tenaz …

El Acantilado.

Solo una vez que renuncié a todo, me encuentro haciendo exactamente lo que quiero. Misterioso comienzo, este que habla de una renuncia total y menciona el cumplimiento de un sueño. Pero después de todo, qué es un sueño, un anhelo, quién puede contra el presente en información. El sueño de escribir frente al mar se cumple en una vereda, en el suelo, en el más humilde de los cuadernos y con la más gloriosa de las vistas. Ahora mismo, mi mirada en conflicto, el papel que satisface mi intelecto, el tintinear de mis adentros, y la costa, y más allá la inmensidad, que sabemos finita pero igual nos es inconmensurable. Ahora parece propicio mencionar el sol y que es invierno, varias capas cubren mi cuerpo, el sol calienta el piso en el que escribo, ansío el mediodía y el astro en su máxima expresión.      Estoy en el punto más alto de este pequeño acantilado, que no corta la tierra como un capricho de algún Dios temperamental, sino que se deshace en pendientes que entregan posibilidad…

Después de la lluvia.

Después de cada lluvia la playa es virgen. La arena nunca se empareja, nunca queda como el primer día, ese primer día en que la roca hecha polvo se acomodó bajo el agua y sobre el fuego. La arena no sabe emparejarse, pero si sabe borrar sus huellas. Cada cosa en su lugar, nunca como el principio, pero cada tanto como si no estuviera el hombre. Principio de todo y principio de cada vida, montado un ciclo menor en uno mayor, círculos cruzados, la materia es valiente, pero se rinde ante el ciclo, el tiempo es más poderoso que el espacio. Después de cada lluvia, se borran las huellas que el viento no pudo, el viento esparce, el agua moldea, la tierra y sus huellas, el fuego oculto. Todo es eterno menos la huella.

así

los ciclos, la soledad, la marchitación del cuerpo no es guía para el andar de seres superiores, y pienso en los poetas, que aguantan todo, en la fuerza que se necesita para ser débil, corazones blandos endurecidos por la desilusión, cuidar al otro, yo todavía no veo diferencia entre un nobel de la paz y un violador, gente sufriendo innecesariamente, que desperdicio, escuchar, un hombre va caminando por el desierto con una carretilla llena de otros hombres moribundos, tiene sed, tiene tanta sed, y la carretilla es tan precaria, y la arena tan blanda, y los gemidos tan dolorosos, pero el continua, y recuerda que los grandes hombres dicen "no te quejes", tiene un arma en la cintura, y cada diez o veinte pasos la saca, se la pone en la sien y trata de acabar con su miseria, pero no hace nada, y continua, lo peor es haberse dado cuenta que los espejismos, esas imágenes imaginarias, eran una mentira, nunca las vio, un paso más se dice, unos metros más, siempre hay tiempo para vol…

Todo es centro al infinito.

Todo es centro, y dentro de ese centro, hay centros, y todo disemina líneas de energía, y si las líneas entre varios centros son armoniosas y fluidas, lo que pasa es bello, y si
son agresivas y violentas, lo que pasa es doloroso. Y así los átomos a las células y las células a los órganos y los órganos a mi cuerpo y mi cuerpo al infinito.